Yaguatí Angugatatu
Yaguatí Angugatatu es el Chamán de Aldeiaxé, un hombre experimentado en el que no solo confían todos los habitantes de la aldea, sino también por muchas personas de todo el Amazonas. En guaraní, su nombre significa “Leopardo”, y su apellido “Inteligente, observador, vigilante, laborioso”. Nacido en 1966 (65 años), Yaguatí proviene de la tribu Yanomami. Bianca Meira suele ir una vez al mes a recibir un tratamiento después de cada Luna Llena.
Ya en Castelobruxo, optó como apellido el nombre del chamán de su shabono… Angugatatu, que significa Inteligente, observador, vigilante, laborioso. Al finalizar sus estudios, comenzó a vivir en Aldeiaxé, como aprendiz del Chamán de la Aldea, Nacua, de la tribu de los matsés, que habitan en la región amazónica entre Brasil y Perú.
En su relato, Yaguatí menciona al "Pájaro" como a alguien bien amado por muchos en la aldea, que algunos, creían en su hacer más que en el de Nacua y que confiaban en ese pájaro más que en ellos. Acudían a sus alas, atravesando montañas y cruzando la amazonía salvaje, para recibir su don. Nacua muchas veces había hablado de que la gente creía más en “El Pájaro” que en él. Señalaba a las personas que portaban su signo, y los maldecía.
En aquella época en la que Yaguati, ya formado como chamán, seguía siendo el ayudante del Chamán matsé, Nacua, estaba seguro de que el único camino posible para el bien, era el propio bien. Cuando tenía cuarenta y seis años, y Nacua rondaba los ciento quince, encontró a Nacua sentado en su silla contemplando las llamas. Descubrió que tenía un cuchillo de rituales que había sobre su regazo y que estaba manchado de sangre, la cual también había salpicado su vieja y gastada túnica.
Dijo "Está hecho" , y Yaguatí fue a la casa en la que vivía El Pájaro. En su relato, Yaguatí menciona que El Pájaro yacía en el suelo, sin haberse defendido ni luchado contra su atacante, que tan solo había intentado volar sin haberlo logrado. Por su rostro supo que a pesar del dolor recibido no había sentido miedo, hallando una paz que solo un corazón muy grande podría haber logrado. Describe también que había sido degollado.
1.Vida temprana
Yaguatí vivía en un Shabono, un lugar en que viven los Yanomamis, con cabañas de forma cónica dispuestas casi siempre en círculo, aunque a veces también en hilera. Dejó su shabono cuando era muy joven ya que los demás miembros de su tribu, no le aceptaban por su condición de mago, algo que los demás Yanomamis no comprendían.Para los Yanomamis, la fuerza vital de cada persona reside en sus huesos, razón por la que en una ceremonia colectiva, los Yanomamis se comen las cenizas de los huesos de sus familiares fallecidos, para reintegrarles al grupo familiar. Por eso, resultaba tan complicado manifestar la magia, sobre todo cuando una lechuza, me llegó a su Shabono. Su familia le creía maldito, y aquellas lechuzas que llegaban, eran como un mal presagio para ellos, e incluso trataron de dispararles flechas impregnadas en curare, un veneno propio de la tribu. El propio Murilo Goncalves fue a buscarle tras ser rechazadas todas las lechuzas.
2.Mara Soares
Nacua y su aprendiz, Yaguatí, participaron en la batida de búsqueda de Mara Soares, para encontrar a la niña desaparecida. Cuando Nacua señalaba una senda y le decía a su aprendiz que salió de allí y que no fuera por esa senda, oyeron a alguien decir que había encontrado a la niña. Al llegar encontraron sus restos, y dijeron que se trataba del Lobizón. Yaguatí descubrió a Nacua decir mientras contemplaba las llamas y que esa criatura nunca debió haber salido de allí, pero que alguien le había sacado, acusando a "El Pájaro"
3.El Pájaro
En su relato, Yaguatí menciona al "Pájaro" como a alguien bien amado por muchos en la aldea, que algunos, creían en su hacer más que en el de Nacua y que confiaban en ese pájaro más que en ellos. Acudían a sus alas, atravesando montañas y cruzando la amazonía salvaje, para recibir su don. Nacua muchas veces había hablado de que la gente creía más en “El Pájaro” que en él. Señalaba a las personas que portaban su signo, y los maldecía.
En aquella época en la que Yaguati, ya formado como chamán, seguía siendo el ayudante del Chamán matsé, Nacua, estaba seguro de que el único camino posible para el bien, era el propio bien. Cuando tenía cuarenta y seis años, y Nacua rondaba los ciento quince, encontró a Nacua sentado en su silla contemplando las llamas. Descubrió que tenía un cuchillo de rituales que había sobre su regazo y que estaba manchado de sangre, la cual también había salpicado su vieja y gastada túnica.
Dijo "Está hecho" , y Yaguatí fue a la casa en la que vivía El Pájaro. En su relato, Yaguatí menciona que El Pájaro yacía en el suelo, sin haberse defendido ni luchado contra su atacante, que tan solo había intentado volar sin haberlo logrado. Por su rostro supo que a pesar del dolor recibido no había sentido miedo, hallando una paz que solo un corazón muy grande podría haber logrado. Describe también que había sido degollado.
Por ese hecho, Yaguatí nunca volvió a la choza de Nacua, teniendo su propia choza. En su relato también afirma haber visto al Pájaro cuando fue a recoger hongos. Su presencia le transmitió esa paz que aseguraba que ahora si entendía. Mencionaba: "He cerrado los ojos al ver al Pájaro. Me he dejado llevar por su paz. Casi he podido oír su voz. “Tendrás una buena vida si sueñas bien”."
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